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Después de cierto evento significativo hace unos meses, Joseph Walker retomó un lazo único entre un “acérrimo, hastiado, cínico reporteril con base en Nueva York” y un cierto profeta Mormón.

gordon-hinckley-profeta-mormón“La muerte… del veterano periodista de televisión Mike Wallace a la edad de 93 años ha recordado a muchos miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días de la relación del periodista con el célebre fallecido Presidente de la Iglesia SUD Gordon B. Hinckley”, escribió el reportero mismo del periódico Deseret News.

A la luz de la muerte del célebre reportero, Walker describió cómo Wallace llegó a apreciar al Presidente Hinckley, comenzando con la solicitud de Wallace para entrevistar al profeta en “60 Minutos”, la cual, para sorpresa de Wallace, el Presidente Hinckley aceptó. Continue Reading »

Cuando Paul McNabb era misionero en Japón, él conoció al élder Gordon B. Hinckley en una conferencia misional. Él recuerda la amabilidad del élder Hinckley, quién en ese tiempo era un apóstol:

gordon-b-hinckley-mormon“Conocí a Gordon B. Hinckley una vez cuando hacía misión en Japón a mediados de los 70. Después de hablar con los misioneros en una conferencia especial, él ofreció llamar a nuestros padres cuando retornara a casa en América para desearles una feliz Navidad y para darles breves mensajes. (En aquellos días los misioneros nunca llamaban a sus familias o amigos durante toda la misión). Después me dirigí a hablar con él y le conté que mis padres no eran miembros de la Iglesia y que realmente no les gustaba la Iglesia. Le proporcioné el nombre de mis padres y su número telefónico y algo de dinero para cubrir los gastos. Él fue muy amable conmigo.

Unas semanas después me llegó una carta del élder Hinckley en la que decía que  había tenido una agradable conversación con mis padres y que ellos estaban bien. Me devolvió el dinero en el sobre y me dijo que lo usara para mi misión. De este viaje que hizo solo, este ocupado apóstol había realizado muchos cientos de llamadas telefónicas personales tan sólo para ser amable y servicial, y quién sabe cuantas cartas personales escribió. Mis padres me escribieron para decirme que habían tenido una agradable conversación telefónica con un “élder Hinckley”, quien les habló de haberse reunido conmigo en Japón.

Mi experiencia con los  profetas y apóstoles es que ellos están entre las personas más dulces, amables, humildes, y más trabajadoras de la tierra.

Gordon B. Hinckley fue un gran y buen hombre, incansable en su testimonio de Cristo y fiel en su obra por el Evangelio. El fue realmente un hombre que conoció a Cristo, y ello se irradiaba a través de él como una verdadera luz”.

mormon“Hoy, un siglo y medio después de su primera publicación [el Libro de Mormón] es más ampliamente leído que en ningún momento de su historia… Su atractivo es eterno como la verdad, tan universal como la humanidad.  Es el único libro que contiene dentro de sus cubiertas una promesa que por poder divino el lector puede saber con certeza de su verdad.  Su origen es milagroso; cuando el relato de ese origen se cuenta a alguien no familiarizado con él, es casi increíble.  Pero el libro está aquí para ser sentido, tocado y leído.  Nadie puede cuestionar su presencia.  Se ha demostrado que todos los esfuerzos para explicar su origen que no sea el relato de José Smith, no tienen fundamento.  Es un registro de América antigua.  Es una escritura del Nuevo Mundo, tan absolutamente como la Biblia es la escritura del Antiguo Mundo.  Cada uno habla del otro.  Cada uno lleva consigo el espíritu de inspiración, el poder para convencer y convertir.  Juntos vienen a ser dos testigos, mano a mano, de que Jesús es el Cristo, el Hijo resucitado y viviente del Dios viviente”.

(“‘An Angel from on High, the Long, Long Silence Broke’” – Un ángel de lo alto el largo, largo silencio rompió,  Ensign, revista en inglés, Noviembre 1979, pp. 7-8.)

mormon-firstvision“Una manifestación extraordinaria ocurrió una mañana de primavera en el año 1820, cuando el Padre y el Hijo se presentaron al joven José Smith. Todo lo bueno que vemos en la Iglesia hoy es fruto de esa notable visita, un testimonio de la cual ha tocado el corazón de millones en muchos lugares. Quiero añadir mi propio testimonio, dado a mí por el Espíritu, que la descripción del Profeta de esa maravillosa experiencia es verdadera, que Dios el Eterno Padre y el Señor Jesucristo resucitado hablaron con él en esa ocasión en una conversación tan real, personal e íntima como lo son nuestras conversaciones hoy en día.”

(“Be thou an Example”—“Sé tú un ejemplo”, Salt Lake City: Deseret Book, 1981, p. 51.)

Agradezco a mi Padre en los Cielos por el testimonio que tengo de la veracidad de la Primera Visión. He pasado entre los árboles donde José se arrodilló cuando era joven, y escuché los susurros del Espíritu diciendo que ocurrió como dice que ocurrió.

(”My Testimony ” – “Mi testimonio”, Ensign, November 1993, p. 51.)

mormon-bible-book“A veces se nos dice que no somos una iglesia bíblica.  Somos una iglesia bíblica.  Este maravilloso testamento del Antiguo Mundo, esta grandiosa y buena Biblia es una de nuestras obras normativas.  Enseñamos de ella.  Damos testimonio de ella.  Leemos de ella.  Fortalece nuestro testimonio.  Y añadimos a ella este gran segundo testigo, el Libro de Mormón, el testamento del Nuevo Mundo, porque como la Biblia dice, “Por boca de dos o de tres testigos se decidirá todo asunto”. (2 Cor. 13:1)

(Selections from Addresses of President Gordon B. Hinckley” – “Selecciones de Discursos del Presidente Gordon B. Hinckley”, Ensign – revista en inglés, Mar. 2001, 64.)

“Cuando surgen las dudas, cuando las tragedias azotan, se escucha la apacible voz de fe en la quietud de la noche tan certera y tranquilizadora como la estrella polar arriba en los cielos”,

(Gordon B. Hinckley, Stand a Little Taller – (Permanezcan en un plano más elevado), Eagle Gate: 2001, p. 239)

christus-jesus-christ-mormon“Mientras estaba sentado frente a la pantalla de mi televisor observando el funeral del General Eisenhower, reflexionaba en lo maravilloso del gran hombre de Galilea, cuya vida y enseñanzas tienen una trascendencia siempre en aumento en nuestra época – tan gran trascendencia, diría yo, como el día en él que Él anduvo por la tierra.  En respuesta a una declaración como esta en otra ocasión, un joven intelectual de cabello desordenado peguntó, ‘¿Qué trascendencia? ¿Sólo qué trascendencia tuvo Jesús para nosotros?  Por qué, él están tan pasado de moda como las legiones Romanas que ocupaban Jerusalén cuando él estuvo allí’”.

“¿Trascendencia?” respondí.  “Pregúntale a mis amigos que con lágrimas en los ojos observaron el cuerpo de un amado hijo bajar a la tumba.  Pregúntale a mi vecina que perdió a su esposo en un accidente.  Pregúntales a los padres y madres de los miles de jóvenes hombre que han muerto en las calurosas junglas de Vietnam.  Él –el Señor Jesucristo resucitado– es su único consuelo.  No hay nada más trascendente para el frío y lúgubre hecho de la muerte que la seguridad de la vida eterna”… Esta es la promesa del Señor resucitado.  Esta es la trascendencia de Jesús a un mundo en el cual todos deben morir.  Pero hay una trascendencia más y más inmediata.  Como Él es el conquistador de la muerte, así también es el amo de la vida.  Su camino es la respuesta a los problemas del mundo en el que vivimos”.

(“The Wonder of Jesus” –  “Lo maravilloso de Jesús” . Improvement Era – revista en inglés, Junio 1969, p. 74.)

ezra-taft-benson-mormon “Hubo veces, muchas veces en las que los Presidentes Hinckley y Monson se rehusaba a ir adelante con un asunto hasta que estuvieran seguros de que habían recibido el asentimiento del Presidente Benson.  El élder Oaks fue testigo de un caso que ocurrió mientras los Doce estaban disfrutando una función social en el departamento del Presidente Benson.  ‘Sabía que el Presidente Hinckley iba a aclarar un asunto particular con el Presidente Benson’, recordó.  ‘En determinado momento el Presidente Hinckley me hizo un gesto para unirme a ellos dos en una esquina del salón para que pudiera presenciar la conversación.  Vi que el profeta se mantenía al corriente de todo el asunto, y con eso la Primera Presidencia podía ir adelante en ese tema.  Si el Presidente Hinckley sentía algo era una decisión para el Presidente y no algo dentro de la autoridad delegada que tenían los consejeros, él no iba adelante.  Su integridad en ese proceso era 100 por ciento.’”

(Sheri Dew, Go Forward With Faith – Id adelante con fe, Deseret Book, 1996,  p. 474.)

“Han pasado casi sesenta años desde que mi madre falleció. En ese tiempo yo era un estudiante universitario. He olvidado mucho de lo que estaba estudiando en ese entonces, pero los recuerdos de esos últimos meses en la vida de mi madre siguen frescos, al igual que las memorias de años anteriores. Espero que supiera que yo la amaba. No lo decía tan seguido. Como para la mayoría de los jóvenes, no era fácil para mí decir esas palabras.

Ella murió en el inicio de la época de “cosecha” de su vida. Su hijo más joven tenía diez años, edad suficiente para que mamá tuviera una libertad que no había conocido por muchos años. Estaba en un viaje por Europa cuando sintió un dolor que la atemorizó. Seis meses después murió.

Recuerdo el día gris de su funeral en Noviembre. Nos pusimos una fachada de valentía y conteníamos las lágrimas.  Pero por dentro, las heridas eran profundas y dolorosas. Esa experiencia, en una época sensible de mi vida, espero que me haya dado un entendimiento más profundo sobre todos aquellos que perdieron una madre.

Fui llamado a la misión poco después de eso. Fue durante lo profundo de la Gran Depresión. Pocos misioneros fueron llamados en ese tiempo debido a las circunstancias de inestabilidad financiera de todo el mundo. Yo había ahorrado algunos dólares, mi hermano trabajó y contribuyó generosamente, y mi padre llevó la mayor parte de la carga. Pero algo más lo hizo totalmente posible. Descubrimos que mi madre, con previsión profética, había abierto una cuenta con las monedas que recibía de cambio cuando compraba comestibles. Este dinero proveyó el saldo necesario para mis gastos en la que fue la misión más costosa del mundo.

Para mí, el dinero era sagrado. Sentí que se había consagrado no tanto para mí sino para el Señor. Espero que haya sido cuidadoso en esos gastos.

Experimenté momentos de desánimo en mi misión, como todos los misioneros. En una o dos ocasiones, cuando las nubes eran particularmente oscuras, sentí en una manera muy real pero indescriptible la protección, guía y influencia de ánimo de mi madre. Parecía tan cerca. Entonces traté, como he tratado desde entonces, de conducir mi vida y realizar mis prioridades de tal modo que honre su nombre. Soy el primero en admitir que no siempre lo he hecho, y la idea de vivir bajo las expectativas de mi madre ha sido dolorosa, y ha desarrollado una disciplina que de otra manera me habría faltado.”

(The Wondrous Power of a Mother-El maravilloso poder de una madre, folleto, Salt Lake City: Deseret Book, 1989, pp. 1-2.)

christus-jesus-christ-mormon“La determinación fortalecida para seguir adelante viene del conocimiento de que esta es la obra de Dios, que Él está cuidándola, y que Él nos dirigirá en nuestros esfuerzos si somos veraces y fieles, y nuestra responsabilidad es hacia Él… Estamos dedicados, como lo han estado aquellos que nos precedieron, a enseñar el evangelio de paz, a dar testimonio de la realidad viviente de nuestro Señor Jesucristo, y a la práctica de Sus enseñanzas en nuestras vidas diarias”.

(Dell Van Orden, President Hinckley Ordained Prophet- Presidente Hinckley es ordenado Profeta, Church News, 18, 1995, 10.)

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